Proceso productivo

La vida campesina obliga a las tejedoras de Tirúa a buscar horas preciadas para dedicarse a este oficio. Ellas realizan múltiples labores para sostener a sus familias- ya sea junto a su marido o como jefas de hogar- estando a cargo de la huerta, el cuidado de los hijos, las tareas del campo y del mar, con la siembra, la cosecha y la recolección de orilla. Para tejer, las mujeres se levantan al alba, o bien, se quedan hasta el anochecer.

El trabajo textil contempla dedicados pasos, que van desde la crianza de ovejas para obtener la lana, su posterior esquilado, lavado y teñido, en el cual las mujeres salen a recolectar flores y hojas para brindar colores naturales a sus tejidos. El uso del telar y los utensilios, también requieren de técnicas indígenas que son traspasadas por madres y/o abuelas.

Aquí, el detalle de este arduo trabajo ancestral que se realiza 100% a mano:

Esquilar y lavar la lana

El corte de lana se hace con tijeras al final de la primavera. El vellón del animal- antes de ser lavado con agua tibia y detergente- se varilla para que desprenda la suciedad y las impurezas de la lana. Se deja secar al viento y al sol.

Escarmenar e Hilar

La lana limpia y seca, se separa y estira hasta formar un suave pelotón. En el proceso del hilado, se extiende una larga hebra que la mano experta de la tejedora va modelando en hilo, mediante el kuliw o huso.

Enmadejar

Una vez hilada la lana, se utiliza el aspawe, instrumento de madera que permite moldear madejas de hilo. Así, queda listo para ser teñido a través de antiguas técnicas tradicionales.

Teñir naturalmente

La tejedora recolecta elementos naturales, según el color que desee obtener. Para el verde, por ejemplo, busca las hojas suaves del “Chocho”, mientras que para el amarillo, acude a las ramas generosas del “Pillo Pillo”. Los vegetales se hierven en antiguas ollas de fierro. Luego, la artesana sumerge la madeja de lana y fija el color.

Enjuagar, secar y ovillar

Al retirarla de la olla, la lana se enjuaga con agua fría y se pone a secar a la sombra para evitar que el sol dañe el tinte. Una vez seca, la lana es enmadejada en pelotas, listas para ser trabajadas en el telar.

Urdir el witral y Tejer

Una vez urdido el telar, se cruzan las hebras con apoyo del tononwe, vara que permite el paso de los hilos de la trama que da vida a los diseños mapuche.

Tintas Naturales

Las mujeres de Relmu Witral saben que los mejores colores están en los árboles nativos, en la hoja del maqui o la flor de dalia, sólo por nombrar algunos. Si bien hay muchos tintes ofrecidos por la madre Tierra, estos elementos naturales requieren ser buscados, lo cual toma bastante tiempo. Y una vez recolectados, no es llegar y teñir la lana…

Los vegetales se dejan hervir en agua, dentro de antiguas ollas de fierro, al menos por una hora, para que así la naturaleza entregue su color. Luego, la tejedora sumerge la madeja de lana en la olla e integra sustancias naturales para fijar el color (vinagre, sal de cocina, piedra alumbre). La lana permanece hirviendo, al menos quince minutos. Para colores más oscuros, se deja reposar en el líquido hasta el día siguiente.

Cabe señalar que los colores son estacionarios, según las flores y sus frutos.

Descubre en esta gama, los elementos naturales más utilizados por las tejedoras de Relmu Witral para el teñido:

Telar Mapuche

Origen

El tejido a telar es una de las tradiciones culturales más antiguas del pueblo mapuche, siendo una clara manifestación de la importancia que tiene la mujer como transmisora de vida, memoria y cultura en esta sociedad. Su origen y técnica se explican a través de un hermoso mito, llamado Lalen Kuze: la araña madre -que es la gran tejedora de la naturaleza- transmitió la habilidad y el arte de tejer a Üllche Domo, primera mujer del pueblo mapuche, quien a su vez, se convirtió en la encargada de traspasar el oficio.

Así, las mujeres se relacionan con este arte textil desde su niñez, donde son orientadas por una ñimife (maestra), quien generalmente es su madre o abuela. Las niñas parten ayudando en el escarmenado de la lana y, según su habilidad, comienzan a hilar. También colaboran en la recolección de frutas, hojas y líquenes, que servirán en la labor del teñido natural de los hilos, buscando imitar los colores del relmu (arco iris), que se despliegan con esplendor en el wenumapu (cielo), entre la llovizna y el sol.

Este acercamiento con la naturaleza, permite a las niñas mirar y escuchar las historias de las mujeres mayores, quienes les transmiten la enseñanza sagrada del tejido multicolor, el cual representa un entramado para la comprensión del “Ser Mujer”. En las manos de la tejedora mapuche, el telar se transforma en un encuentro entre lo divino y lo humano, entre el pasado y el presente de su pueblo. Por lo tanto, el aprendizaje de generación en generación, es una estrategia pedagógica basada en los mitos originarios y su supervivencia en el tiempo.

Diseños Mapuche

En sus diseños, las tejedoras rescatan símbolos para preservar la identidad y la memoria del pueblo mapuche. Así, los tejidos llevan representaciones características de la zona lavkenche, ubicada en el suroeste de Chile. Éstos, son algunos de sus significados:

Wanelen (estrellas): Son relevantes en la espiritualidad del mapuche, ya que influyen en las rogativas que hace la machi, jefa espiritual de la comunidad.

Nge (ojos): Símbolo que representa el alma de una persona y la espiritualidad de su pueblo.

Meli Witran Mapu (cosmos universal): simboliza a la Tierra con sus cuatro puntos cardinales y su cosmovisión.

Lov-che (comunidad mapuche): Diseño que representa a la comunidad unida y a la fuerza que tiene el mismo sentir como pueblo.

Llaupudlen (mariposa): Su símbolo refleja la libertad y la hermosura del pueblo mapuche.

Llallin (araña madre): Representa toda la sabiduría de la madre araña, quien transmite este conocimiento a las mujeres para que lo apliquen en sus tejidos.

Lavken (mar): Significa fuente de vida y alimento para los mapuches.

Kultrun (kultrun): Es el tambor ceremonial que utiliza la machi en los rituales y su diseño representa la cosmovisión del pueblo mapuche.

Kolkuda Rayen (flor del Copihue): Flor nacional y planta sagrada con gran significado para los mapuche.

Kachilla (espiga de trigo): Este grano simboliza la fuente fundamental de alimento.

Amun-che (gente que camina unida): La unidad y la comunión del pueblo se ven reflejadas en este diseño, donde todos caminan juntos hacia un mismo propósito.

Aliwen (flor del Canelo): Árbol sagrado del pueblo mapuche.